domingo, 19 de marzo de 2017

Análisis Lector

Les presento la siguiente reflexión, partiendo de la propuesta de Análisis LECTOR del curso del INTEF Espacios de lectura. Leer, aprender e investigar en todas las áreas. 
Primero aclararé mi contexto, para que se entienda el análisis: doy clase (de Lengua Castellana y Literatura) en un bachillerato para mayores de 18 años en turno de noche. Muchos son jóvenes que vienen del turno de día, donde no les fue bien. Otros abandonaron hace tiempo los estudios y ahora los retoman, por alguna necesidad. Y bastantes compaginan los estudios con un trabajo.
¿Qué Limitaciones lectoras encuentro en mis alumnos?
Entre los más jóvenes, problemas importantes de comprensión. No tienen adquirido suficiente vocabulario, tienden a una lectura superficial y no entienden realmente los textos. Falta capacidad de interpretación. Tampoco manejan los formatos (ni se fijan en ellos). Pero además, como leemos muchos textos periodísticos, también observo que no tienen conocimientos suficientes del mundo y sobre hechos de actualidad. Los de mayor edad, por lo general, están mejor en este aspecto.
También encontramos poca capacidad de atención (poco desarrollada la capacidad de concentración en algo; se dispersan con facilidad y les cuesta mucho mantener su atención voluntariamente).
Por otra parte, los textos que leen habitualmente son cortos, de las redes sociales, y a través del móvil. No tienen hábito lector de textos largos, que presenten cierta complejidad (ni de ficción, ni de reflexión, ni de actualidad…). Suelen proceder de entornos familiares donde no se da la lectura.
Tampoco están habituados al uso de las bibliotecas, y, aunque se hable tanto de las tecnologías, la mayoría no cuenta más que con el móvil. Este bachillerato es semipresencial y requiere el uso de una plataforma virtual. Sin embargo, tenemos muchos alumnos que carecen de conexión a internet, ordenador o tableta.
¿Qué Espacios ofrecen los nuevos formatos lectores?
Los nuevos formatos lectores que destacan en estos momentos son los digitales. Por una parte, nos dan acceso a mucha información de forma casi inmediata que antes era mucho más costosa de conseguir, pero requiere saber buscarla. Pienso en la infinidad de páginas web a las que podemos acceder y bibliotecas virtuales a través de internet.
Por otro lado, hay un mundo “ligero”, “breve”, “superficial”, “efímero”, lleno de pequeños textos y mucho más de imágenes y vídeos, disperso y abierto a las mil y una distracciones, que te puede arrastrar en su eterna inmediatez (especialmente, en las redes sociales –que no necesariamente son “superficiales”, pero sí el uso mayoritario que observo–). Por desgracia, yo diría que este es el que prima.
¿Qué Competencias lectoras debemos potenciar en nuestros alumnos?
La capacidad de comprender en profundidad textos variados, incluidos los de carácter más complejo, inferir a partir de ellos, interpretarlos, reflexionar, realizar juicios claros… Para que puedan ser personas maduras, ciudadanos competentes, y que sean libres para escoger y leer lo que les interese (que no suceda que no leen porque les resulta difícil leer).
 ¿Cuáles son las Temáticas lectoras que motivan a nuestros alumnos?
Tenemos un alumnado muy heterogéneo y las temáticas lectoras que les motivan son variadas. Entre los que tienen cierto hábito lector, encuentro a los que les gusta el manga y la literatura fantástica, las historias de suspense y novela negra, las historias reales, revistas variadas, curiosidades… Si habláramos de temáticas audiovisuales, habría más variedad.
¿Qué Oportunidades lectoras usamos como estrategias de fomento lector?
En los centros solemos crear diversas oportunidades lectoras. En el mío, y probablemente en la mayoría, tenemos: la necesidad de leer los textos propios de cada materia y la biblioteca del centro (donde ofrecemos textos y libros de interés y la oportunidad de leerlos), la creación de un club de lectores, la participación en concursos y actividades de fomento de la lectura de instituciones de nuestro entorno, un periódico y radio escolar, grupos de teatro escolares…
¿Cuáles son los Retos lectores que nos proponemos a nivel de centro, aula y entorno?
En general, en el ámbito educativo, tratamos de posibilitar el acceso a un tipo de lectura que los contextos habituales de sus vidas cotidianas no aportan. Y, aunque suene algo iluso, también tratamos de crear la posibilidad de leer por placer.
A nivel de centro, nos proponemos practicar la lectura de textos variados y con distintas finalidades, para dar la oportunidad de desarrollar una capacidad lectora “en profundidad”, desde todas las materias (aplicando estrategias lectoras antes, durante y después de la lectura). Esto significa muchas cosas, cuando lo concretamos.
A nivel de aula, en mi materia se trabaja continuamente con textos diversos, tanto para leer como para escribir, escuchar o hablar. Mi reto principal es que tomen conciencia de lo que hacemos en estas actividades, que se detengan y se fijen más en los distintos aspectos que conllevan, que practiquen y que mejoren en sus destrezas comunicativas.  Practicar, observar y volver a intentarlo… (¿cómo se puede mejorar?, ¿cómo sería más preciso?, ¿qué es lo que yo quiero decir realmente?, ¿qué es lo que este texto nos dice y a dónde nos quiere llevar?...). Y que esto no les resulte “latoso” y se convierta en un hábito (leer y releer, escribir y reescribir, escuchar con atención, hablar con precisión…).
A nivel de entorno, yo destacaría que es necesario que amplíen sus perspectivas y descubran las posibilidades de las bibliotecas, de los museos, de los libros, periódicos y revistas divulgativas de distintas temáticas, y, en definitiva, de “leer” el mundo que les rodea.

Y, por último, personalmente destacaría como reto reforzar la lectura en papel, por las oportunidades que aporta de leer con mayor atención y profundidad. Creo que actualmente pretendemos que lleguen a una buena capacidad lectora por el camino más difícil, sin la capacidad de leer con calma ni de discernir y directamente lanzados a entornos de hipertextos (que requieren de destrezas para manejarse en ellos de las que carecen). En este sentido recomiendo de nuevo (creo haberlo mencionado en algún artículo anterior) el interesante ensayo de Roberto Casati, Elogio del papel. Contra el colonialismodigital, publicado por la editorial Ariel. Es un filósofo y pensador italiano, investigador en el centro de investigación europea del CNRS de París. Plantea un análisis de la lectura en profundidad muy interesante, y unas buenas recomendaciones para proteger el aprendizaje y este tipo de lectura.

sábado, 18 de marzo de 2017

Espacios de lectura: diario de aprendizaje

Vuelvo de nuevo, después de unos meses muy ocupada (y con muchas experiencias sobre las que espero poco a poco ir escribiendo), para continuar estas páginas como un diario de aprendizaje: otra vez estoy con un curso del INTEF (¡qué voy a decir!, son útiles y se aprenden cosas interesantes en ellos).

Esta vez sigo con Espacios de lectura. Leer, aprender e investigar en todas las áreas. Este año, con la coordinación del Plan Lingüístico y de la Biblioteca de mi centro, estoy aprendiendo mucho al respecto.


Me encuentro en el inicio del curso, pero parece que será interesante. Y necesitamos tener un diario. Así que aquí está este blog, nacido como portafolio de mis andares como profesora, convertido en un diario de aprendizaje (¿qué portafolio no es de alguna manera un diario de aprendizaje?).



domingo, 22 de enero de 2017

“Si mi centro fuera un libro, sería…”

Tomos de una edición de la Odisea
Soy amiga de los diarios. Me parecen una herramienta muy útil, y disfruto relajándome y escribiendo por placer, desahogándome cuando algo me preocupa, o clarificando mis ideas cuando me dan vueltas los pensamientos…
Tras el primer encuentro del grupo de coordinadores de la Red Virtual Educativa BIBESCAN (Bibliotecas Escolares de Canarias) de la zona de Santa Cruz de Tenerife escribí sobre la experiencia pensando publicarlo en mi recién estrenado blog de profesora, pero el texto se quedó en el cuaderno. Nos propusieron una actividad que me resultó curiosa y escribí sobre ella. Rescato mis palabras del lunes 14 de noviembre, porque me parece singular cómo empezó la aventura, ahora que lo veo con cierta perspectiva.
“Si mi centro fuera un libro, sería…” fue la primera actividad que nos propuso nuestro asesor del CEP Ricardo Pais a los coordinadores asistentes a una sesión de la Red BIBESCAN. Una actividad para conocernos e iniciar la reunión.
La propuesta nos pilló desprevenidos y solo nos dejaron unos minutos para pensar nuestra respuesta. Y fue interesante. Por eso lo cuento. No sé lo que habría dicho si hubiese tenido más tiempo para pensarlo, pero así, en esas circunstancias, lo primero que pensé fue que fuera lo que fuese, para mí el libro tenía un formato antiguo, con tapas duras, incluso de cuero… Estoy en un centro antiguo, el primero de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife. Cuando me dieron mi “destino” (bonita expresión para la adjudicación de plaza) en el IES Andrés Bello alguien me dijo “¡Ah, en un histórico!”. Lo entendí el primer día que fui a verlo: cuando entré en la sala de profesores me acordé del colegio de mi infancia, con sus muebles antiguos. Lo curioso es que es un centro con un profesorado comprometido y bastante innovador, y hay un claro impulso de modernizar el espacio y darle “otro aire”. Pero a mí me gustó su carácter antiguo: una entrada espaciosa, techos altos, con un salón de actos de verdad y la secretaría con archivos de hace muchos años… Así que ese lado antiguo a mí me cautivó. ¡Ah, estoy en un histórico! ¡Qué interesante!
Hada lectora leyendo sobre la Odisea
Supongo que por ello lo primero que pensé fue en el formato de libro antiguo (algo de igual atractivo para mí). Pero no nos habían pedido que pensáramos en la forma de un libro, sino en un libro. Y los segundos pasaban. Podría ser un clásico, pero un clásico que también reflejara su carácter moderno, a ese profesorado predispuesto a probar cosas, a hacer experimentos, curioso, con ideas originales… y bastante “novelero”. ¿Qué clásico podría ser? Pronto pasarían los dos minutos. Y tras desechar clásicos del siglo XX por fin me vino el libro, la Odisea: sí, un relato de aventuras. Un clásico que se renueva y podemos encontrar en formatos tan diversos. Que ya desde su inicio fue una obra moderna y original, y sigue siéndola. La Odisea con un héroe pasando por tantas historias, tantos encuentros, inteligente y astuto, valiente… Me gustó imaginarlo: si mi centro fuera un libro sería la Odisea, un relato de aventuras, un clásico moderno.
Otros coordinadores imaginaron libros maravillosos también: Alicia en el país de las maravillas, La historia interminable, Las mil y una noches, e incluso el cuento de “Caperucita Roja y el lobo”. Curioso lo que podemos imaginar. Ahora, con el sosiego, lo pienso más despacio, y no me disgusta la elección apresurada en dos minutos. Si el IES Andrés Bello fuera un libro, para mí sería la Odisea. ¡Qué dirían los profesores del centro! Un viaje, tanto en el espacio y tiempo cotidiano como en el mítico. Donde nos encontramos y volvemos a nuestro hogar. Y este, ¿cuál es? Hoy diría que el de nuestra humanidad conquistada, esa a la que aspiramos en educación. Lo bueno, como en todo gran clásico, es que podemos volverlo a leer y descubrir más.
Así que les invito a seguir nuestra aventura, la del IES Andrés Bello, en la construcción de un proyecto dentro de la Red BIBESCAN y un ¡Plan Lingüístico de Centro! –esta va de monstruos–. ¡A ver qué hacemos!

Así terminaba mi escrito entonces. El Plan Lingüístico empezó (Elaborando nuestro Plan Lingüístico) y acabamos de hacer un primer balance (Llevando a cabo nuestro Plan Lingüístico I), y si se están preguntando quién está sentada sobre la Odisea en la biblioteca y quieren saber más de las hadas lectoras del IES Andrés Bello: De cómo llegaron hadas lectoras al IES Andrés Bello.